La primavera de Marx

Portada de LiberationEn Libération lo tienen claro. Marx resucita, 126 años después de su muerte. La idea no es nueva. Se baraja desde el inicio de la crisis económica como un revulsivo a una época de excesos y descontrol. Sin embargo, el grito de “In Marx we trust” tiene un sentido más publicitario que práctico. En un mes lo confirmaremos.

El mítico historiador Eric Hobsbawm, que también se resiste a caer en el olvido (tiene 94 años y sigue publicando), asegura en las páginas del mismo periódico que los primeros en acercarse al filosofo y político son los maestros de Wall Street. “Marx interesa a los banqueros porque dice que la esencia del capitalismo no es la estabilidad, sino la crisis“, mantiene Hobsbawm, que cree más bien que estamos más cerca de los años 1929-33, justó después del crack bursátil tras el cual los Gobiernos quisieron desterrar el “laissez faire” con la proclama del “never again”.

El pensador-icono, que vivió tres años en Bruselas (donde ultimó el Manifiesto Comunista), estaría impresionado por las veces que ahora los banqueros y políticos le hacen guiños, a unos cientos de metros del bar donde se sentaba a escribir. Los mismos que fueron los culpables indirectos de la crisis se lavan las manos, asegurando que entró sin llamar, y se aprestan a malear el discurso con un poco de “never again”.

El primero de ellos, José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, la institución que redacta las leyes. Barroso, antiguo primer ministro portugués, es también el único del grupo de las Azores que sigue en su cargo. Tiene mérito.

Apoyado por Gobiernos de derecha e izquierda (el español incluido) tiene todas las papeletas para sucederse a sí mismo en esta nueva etapa de refundaciones y capitalismo reconducido. Barroso clama ahora contra el “consumismo”, el “materialismo excesivo” o las raíces de una crisis que “no ha sido sólo financiera, sino también de valores”.

Sorprendentemente, en la campaña electoral española el detalle ha pasado desapercibido. Tanto PP como PSOE lo apoyan. Es de suponer que, por una parte, la derecha confía en sus credenciales y, por otra, la izquierda lo hace en su capacidad de reinventarse, con la ayuda de Marx.