World Builder

World Builder, de Bruce Branit.

After one day of shooting, World Builder was in post production for 2 years. Despite its extremely small artistic team (essentially one guy), the first half of the piece deploys some really believable visual effects to establish a sort of virtual reality version of Illustrator or Maya.

Via ALT1040

La canción de Georgia no gusta a Eurovisión

La canción con la que Georgia quería participar en el próximo Festival de la Canción de Eurovisión fue rechazada por los organizadores del certamen, que consideraron “inaceptable” parte de su letra.

El tema de música disco “We Don’t Wanna Put In”, que puede traducirse como “No queremos participar”, suena de la misma manera que “We Don’t Want Putin”, o lo que es igual: “No queremos a Putin”.

Visto en la BBC. La letra es de escándalo. El festival se celebra en mayo en Moscú, menos de un año después de la invasión de buena parte de Georgia por el ejército ruso .

La OTAN es viral

La OTAN se vuelve viral para la cumbre donde se consagrará la nueva estrategia para la misión en Afganistán. Allí, desde donde se amenaza con un atentado “que sorprenderá a Occidente”, la OTAN lleva ocho años empantanada, sin lograr los objetivos pese a las tropas desplegadas, ahora 62.000, pero que pronto recibirán un tercio más.

La campaña de publicidad es obra de la misma firma que ha diseñado la de las elecciones al Parlamento Europeo e intenta impactar a los jóvenes, vistiendo con la pátina de la fuerza humanitaria a la organización que en su día tuvo un papel esencial en la disuasión del bloque soviético.

Sin embargo, la gente joven estará enfrente, tras las barricadas. Tratarán de sitiar Estrasburgo, adonde llegarán los líderes en un blindado paseo a través del puente que une la ciudad con Alemania. Miles de estudiantes, activistas antiglobalización o pacifistas bailarán al son de otra música ante la indiferencia de los líderes mundiales, que tienen su propia canción.

Salven el planeta, no a los bancos

 

Greenpeace

Todo fue muy rápido. En unos pocos minutos, Greenpeace había sitiado a la UE. No, no es el inicio de una película con Al Gore como guionista (cobraba demasiado), sino una muestra de que, ante la sobreabundancia informativa, la mejor manera de llegar al destinatario de una información es impactando. Llamando la atención.

Según la organización, fueron 340 los activistas que este martes sitiaron la sede del Consejo de la Unión Europea, en el barrio europeo de Bruselas, para pedir un “rescate para el planeta” a los ministros de Economía de los 27 países de la UE, que dentro celebraban una reunión. Con chubasqueros amarillos y bien prietos, los activistas de Greenpeace taponaron cada una de las entradas del edificio, el mismo día que Joe Biden, vicepresidente de EEUU, se encontraba en la ciudad para reunirse con Javier Solana, jefe de la diplomacia comunitaria, tras una visita al cuartel general de la OTAN.

La Policía, que acudió con equipos antidisturbios y esposas de plástico, tardó dos horas en desalojar la entrada principal del edificio. No hubo heridos, sí forjegeos. Una idea original, una proclama muy clara: “no salven a los bancos irresponsables, salven al planeta”, dirigidos a los ministros de Economía, que decidían su contribución a las negociaciones de la ONU sobre el cambio climático. Resultado: cobertura en toda la prensa europea y un mensaje climático que cala en miles de hogares.

No deja de ser curioso que, una organización con relativamente tan pocos medios, tenga una imagen mucho más marcada en la mente de muchos ciudadanos europeos que el presidente de la Comisión, el Parlamento Europeo o el corpus institucional comunitario, que en junio se presenta a unas elecciones bajo la amenaza de la abstención. Sin duda es por acciones como la de este martes.…

Hillary Clinton: Veni, vidi, vici

 

Hasta el secretario general de la OTAN, el saliente Jaap de Hoop Scheffer, borró el disco duro de su memoria, el “no business as usual” con Rusia con el que nos obsequió en agosto para erigirse en el hilo conductor del cambio. “Espero que los ministros estén de acuerdo conmigo”, aseguró Scheffer como humilde autor de la nueva posición. La Alianza, que busca su papel en un siglo XXI sin URSS, volvió a hablar con Rusia, aunque el Kremlin no se vuelva atrás en el reconocimiento de Abjasia u Osetia del Sur como estados independientes. Aunque presuma orgullosa de la invasión de Georgia. “El mundo ha cambiado desde agosto”, señaló Moratinos a los periodistas, “hay una nueva administración en EEUU”, añadió, por si se nos había olvidado.

Su cabeza visible, repeinada y rubia, es la nueva dama de la diplomacia estadounidense, que habla en nombre de Obama, el presidente al que todos se mueren por conocer y agradar. Llegó, le hizo un guiño a Irán, bendijo las paces con Rusia, firmó algún autógrafo a periodistas entregados y se fue sin pedir oficialmente más tropas para Afganistán, pero sabiendo que se las darán en un plazo exacto de un mes. Como mucho.

Hillary Clinton finaliza en Bruselas, con los “aliados europeos”, un viaje internacional de toma de contacto dentro de sus funciones como Secretaria de Estado. Con anécdotas, como las medidas de seguridad que hacen que su hotel sea secreto o el debate “made in USA” que este viernes mantiene con jóvenes europeos (es decir, adultos de menos de 35 años).

Y el martes, Joe Biden; y el 31 de marzo, Obama. Se multiplican las cumbres y la presencia de un Gobierno de EEUU de impecable imagen, labrada a base de poder blando. Un colega me recordó hace poco que no es muy acertado pensar que Europa haya ganado peso por las reuniones y las buenas formas.