Una macabrada de la Fura en Bruselas

 

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He estado bastante ocupado, pero no puedo no reseñar la presencia de La Fura dels Baus en el mítico teatro de de la ópera de la Monnaie, en Bruselas. Le Grand Macabre, Una ópera de Gyorgy Ligeti basada en una obra de teatro de Entreguerras para luchar contra la crisis. He escrito de ella en Público:

Una muñeca de 17 metros de altura por 8 de ancho invade desde hoy el escenario de La Monnaie, el teatro de la ópera de Bruselas, donde La Fura dels Baus firma el montaje de Le Grand Macabre, la única ópera del compositor rumano György Ligeti. La muñeca se llama Claudia y es en realidad una mujer de carne y hueso que la Fura introduce en un vídeo al principio de la representación, rodeada de colillas y comida basura, retorciéndose de dolor frente a una televisión encendida.

Tras el vídeo inicial, la ópera se representa alrededor de los intestinos, pezones y todas las curvas de la muñeca, y pretende ser una reflexión sobre la muerte, “una macabrada para combatir los tiempos de crisis” cuenta Álex Ollé, encargado de la dirección escénica de la obra junto a Valentina Carrasco.

La Fura más macabra…

La OTAN es viral

La OTAN se vuelve viral para la cumbre donde se consagrará la nueva estrategia para la misión en Afganistán. Allí, desde donde se amenaza con un atentado “que sorprenderá a Occidente”, la OTAN lleva ocho años empantanada, sin lograr los objetivos pese a las tropas desplegadas, ahora 62.000, pero que pronto recibirán un tercio más.

La campaña de publicidad es obra de la misma firma que ha diseñado la de las elecciones al Parlamento Europeo e intenta impactar a los jóvenes, vistiendo con la pátina de la fuerza humanitaria a la organización que en su día tuvo un papel esencial en la disuasión del bloque soviético.

Sin embargo, la gente joven estará enfrente, tras las barricadas. Tratarán de sitiar Estrasburgo, adonde llegarán los líderes en un blindado paseo a través del puente que une la ciudad con Alemania. Miles de estudiantes, activistas antiglobalización o pacifistas bailarán al son de otra música ante la indiferencia de los líderes mundiales, que tienen su propia canción.

El tío rico que nunca se muere

Cartel anunciador elecciones europeas

La Unión Europea es como la educación: el futuro de nuesto país, allá donde se libran las batallas decisivas a largo plazo. Al final, aporta pocos votos y, consecuentemente, los partidos políticos le dan poco peso en su estrategia política. Algo así como el solterón tío rico, avaro, lleno de achaques, que vive su vida tranquilo y sin que lo molesten. Del que nadie puede hablar mal por miedo a quedarse sin herencia. El tío rico al que, por otra parte, nunca le llega la hora, que vive eternamente.

Eso sí, a ver quién deja de invitar al tío rico a la cena de navidad, por muy mal que se porte, por mucho que insulte al cuñado o le mire el culo a la sobrina. El que paga manda. De la misma manera, el célebre “déficit democrático de la UE” se justifica a sí mismo pese a los errores de Bruselas y gracias a la indiferencia de las capitales europeas.

Los eurodiputados, por su parte, llevan meses nerviosos. Predicando en el desierto las bondades de Europa y lo mucho que se juega en las elecciones al Parlamento Europeo, para las que quedan poco menos de dos meses. Se quejan de que no salen en los medios, hacen cálculos acerca de los eurodiputados de tal o cual partido, de si ellos estarán en las listas y sobre si la abstención les hará ponerse colorados, al menos de cara a la galería. Bajo el lema “Tú eliges” pretenden movilizar a una sociedad europea paralizada por la crisis.

Ellos sí se van de vacaciones de Semana Santa, a diferencia de un Gobierno taquicárdico. El equipo de Zapatero, además de remodelarse para la crisis, presenta una imagen distinta para tratar de ganar precisamente el examen que no cuestionará una estrategia global contra la crisis o la doctrina que inspiró a sus responsables.

Magritte y la perversión del lenguaje

Ceci n'est pas une pipe

Hace tanto tiempo que no escribo en el blog, tanto tiempo que no lo hago en serio, que entrar en el sistema de administración, escribir en esta vertiginosa página en blanco, me produce cierto nerviosismo.

Para mitigar la sensación voy a hacer trampa una vez más y sucumbir a la lacra de la autocita. Será algo puntual, como estas entradas furtivas.

Hoy, que diga algo René Magritte, que el dos de junio tendrá por fin un museo en condiciones en la ciudad donde murió. Lo escribo hoy en Público.

René Magritte y Joan Miró protagonizaron en la ciudad de París, conquistada en 1927 por el surrealismo, “una pelea infantil”, según relata Michel Draguet, director de los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica. Magritte, que “trabajaba en el edificio donde Miró tenía su estudio”, le reprochaba al maestro catalán que se atreviese a titular una de sus obras con la frase Este es el color de mis sueños (1925).

Como reacción, Magritte dibujó con precisión una pipa perfectamente definida, bajo la que insertó la leyenda “esto no es una pipa”. La tituló La traición de las imágenes (1929) para “insistir en que la representación no es, por definición; para ahondar en que la pintura no puede decir lo que es, sólo lo que no es”, en palabras de Draguet a Público, antes de una visita al nuevo museo consagrado en Bruselas al pintor belga más internacional.

La primavera de Marx

Portada de LiberationEn Libération lo tienen claro. Marx resucita, 126 años después de su muerte. La idea no es nueva. Se baraja desde el inicio de la crisis económica como un revulsivo a una época de excesos y descontrol. Sin embargo, el grito de “In Marx we trust” tiene un sentido más publicitario que práctico. En un mes lo confirmaremos.

El mítico historiador Eric Hobsbawm, que también se resiste a caer en el olvido (tiene 94 años y sigue publicando), asegura en las páginas del mismo periódico que los primeros en acercarse al filosofo y político son los maestros de Wall Street. “Marx interesa a los banqueros porque dice que la esencia del capitalismo no es la estabilidad, sino la crisis“, mantiene Hobsbawm, que cree más bien que estamos más cerca de los años 1929-33, justó después del crack bursátil tras el cual los Gobiernos quisieron desterrar el “laissez faire” con la proclama del “never again”.

El pensador-icono, que vivió tres años en Bruselas (donde ultimó el Manifiesto Comunista), estaría impresionado por las veces que ahora los banqueros y políticos le hacen guiños, a unos cientos de metros del bar donde se sentaba a escribir. Los mismos que fueron los culpables indirectos de la crisis se lavan las manos, asegurando que entró sin llamar, y se aprestan a malear el discurso con un poco de “never again”.

El primero de ellos, José Manuel Durao Barroso, presidente de la Comisión Europea, la institución que redacta las leyes. Barroso, antiguo primer ministro portugués, es también el único del grupo de las Azores que sigue en su cargo. Tiene mérito.

Apoyado por Gobiernos de derecha e izquierda (el español incluido) tiene todas las papeletas para sucederse a sí mismo en esta nueva etapa de refundaciones y capitalismo reconducido. Barroso clama ahora contra el “consumismo”, el “materialismo excesivo” o las raíces de una crisis que “no ha sido sólo financiera, sino también de valores”.…