Salven el planeta, no a los bancos

 

Greenpeace

Todo fue muy rápido. En unos pocos minutos, Greenpeace había sitiado a la UE. No, no es el inicio de una película con Al Gore como guionista (cobraba demasiado), sino una muestra de que, ante la sobreabundancia informativa, la mejor manera de llegar al destinatario de una información es impactando. Llamando la atención.

Según la organización, fueron 340 los activistas que este martes sitiaron la sede del Consejo de la Unión Europea, en el barrio europeo de Bruselas, para pedir un “rescate para el planeta” a los ministros de Economía de los 27 países de la UE, que dentro celebraban una reunión. Con chubasqueros amarillos y bien prietos, los activistas de Greenpeace taponaron cada una de las entradas del edificio, el mismo día que Joe Biden, vicepresidente de EEUU, se encontraba en la ciudad para reunirse con Javier Solana, jefe de la diplomacia comunitaria, tras una visita al cuartel general de la OTAN.

La Policía, que acudió con equipos antidisturbios y esposas de plástico, tardó dos horas en desalojar la entrada principal del edificio. No hubo heridos, sí forjegeos. Una idea original, una proclama muy clara: “no salven a los bancos irresponsables, salven al planeta”, dirigidos a los ministros de Economía, que decidían su contribución a las negociaciones de la ONU sobre el cambio climático. Resultado: cobertura en toda la prensa europea y un mensaje climático que cala en miles de hogares.

No deja de ser curioso que, una organización con relativamente tan pocos medios, tenga una imagen mucho más marcada en la mente de muchos ciudadanos europeos que el presidente de la Comisión, el Parlamento Europeo o el corpus institucional comunitario, que en junio se presenta a unas elecciones bajo la amenaza de la abstención. Sin duda es por acciones como la de este martes.